Santa Fe: Un remisero debió tirarse del auto para que no lo maten

Esta madrugada Héctor fue sorprendido por dos delincuentes cuando terminaba su jornada laboral. El chofer fue golpeado a "culatazos" en la cabeza y lo obligaron a conducir.

Los trabajadores santafesinos al volante se exponen a diario a episodios violentos a cargo de delincuentes que se hacen pasar por pasajeros normales. Un nuevo episodio que casi termina en tragedia le ocurrió a Héctor, un chofer de remis que vivió una verdadera odisea y afortunadamente pudo salvar su vida.

Todo comenzó en la zona de calle Castelli y pasaje Echeverría, en barrio República de Los Hornos, donde una mujer detuvo el automovil para pedir pasaje. A pesarde que Héctor ya casi terminaba su turno, accedió ante la insistencia de la mujer que se mostró desesperada. La sorpresa llegó rápidamente cuando otro individuo se metió al auto por la puerta del acompañante y le exigió que conduzca.

Ante esta actitud, y sospechando lo que podría pasar, trabajador del volante les informó a ambos pasajeros que iba a realizar una parada en la estación de servicio ubicada en Estanislao Zeballos y Dr. Zavalla para cargar GNC. Fue en ese preciso momento que recibió como respuesta un tremendo “culatazo” en la cabeza.

Declaraciones

“Me dijo que no pare en la estación y que siga el rumbo hasta Villa Hipódromo y, mientras me gritaba, me pegaba con la culata de un arma sin parar en la cabeza”, siguió narrando la situación Héctor. “Si parás en la estación te pego un tiro; vos seguí y no parés”, recordó el remisero.

“Todo pareció una eternidad, pero la realidad es que apenas hice unas cuadras. En todo momento pensaba que si llegaba hasta el destino que me pidieron me iban a matar de un tiro, porque el hombre estaba muy violento”, sostuvo.

Fue así, que llegando a la zona de J.P. López y pasaje Echeverría, siempre circulando por las calles de barrio Los Hornos, Héctor tomó la decisión de arrojarse del auto en movimiento y salir corriendo en busca de ayuda. “Me tiré, no lo pensé; me estaba matando a golpes y la cosa se violentaba cada vez más; estaba seguro que me iba a matar”, recapituló.

Finalmente el remisero fue asistido por empleados de una estación de servicio. Los delincuentes se dieron a la fuga, dejando abandonado el automóvil con dos celulares, documentación y la suma de 4.000 pesos en efectivo.