El sábado 4 de febrero fue encontrado sin vida Santiago Morro García. El delantero de Godoy Cruz estaba apartado del plantel desde hacía un tiempo, bajo un tratamiento psicológico, según contaron en Mendoza.

Por eso, su muerte, además de generar un profundo dolor en el mundo del fútbol, pone en el centro de la escena un debate que por ahora era silencioso: la depresión en los jugadores.

“La muerte del Morro García nos obliga a prestarle atención a la depresión, angustia, y un montón de enfermedades silenciosas, que por lo general, avisan tarde”, escribió el periodista Pablo Carrozza, apenas unas horas después de haberse conocido la noticia de la muerte del delantero. Y agregó: “La cabeza no es una rodilla mal curada. Mucha fuerza a sus familiares y amigos. Hasta siempre, goleador”.

Hacía un tiempo atrás, en una entrevista después de un partido, el delantero de Boca Wanchope Ávila había hablado del tema: “La pandemia golpeó a mi hermano, que se quitó en la vida en mi casa. Por una depresión que nunca nos avisó, que no sabíamos que tenía y que le ha pasado mucha gente”, indicó. Y agregó: “Darle un mensaje a esa gente, que pida ayuda. No se dan una idea la tristeza que se siente cuando te llaman y te dicen que tu hermano se quitó la vida en tu casa”.

Ese noviembre, cuando Ávila se decidió a hablar del tema, había sucedido otra muerte con algunas características similares, que fue un terremoto mundial: el fallecimiento de Diego Armando Maradona. Si bien tuvo muchos otros condimentos, testigos de su entorno aseguran que el jugador más importante de la historia del país sufría una grave depresión: “Hace tiempo no quería vivir más”, dijeron en distintas oportunidades.

En 2019, un hecho similar sacudió al fútbol desde Santa Fe. El 22 de abril de ese año se suicidó Julio César “Huevo” Toresasni. Inmerso en un cuadro de depresión, decidió quitarse la vida a los 51 años.

Por ser exitosos en lo suyo y admirados por gran parte de la sociedad, se considera que los futbolistas y la depresión no tienen nada que ver. Sin embargo, el debate, alguna vez silencioso, ha cobrado centralidad.

Según un estudio de FIFA, el 38% de los futbolistas sufre depresión o problemas psicológicos. Por eso, las entidades encargadas de velar por la salud de los profesionales tendrán que empezar a tomar el problema muy en serio.

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