Ayer por la mañana se conoció una historia que conmocionó al país. Un hombre, en Nogoyá, provincia de Entre Ríos, encontró un bolso con 500 mil dólares y se lo devolvió a su dueño. A cambio no pedía recompensa, sino un trabajo en blanco.
Sin embargo, esa historia que emocionó a todos y fue tapa de diarios y portales web, fue puesta en duda por el fiscal Federico Uriburu, quien aseguró que todo era mentira: “No hay empresario, ni camioneta, ni maletín, ni dólares ni revólver”.
“Siendo las 20 horas del martes, estoy en condiciones de decir que todo es mentira”, le aseguró a Clarín el fiscal de Nogoyá Federico Uriburu. La fiscalía intervino porque tanto Sánchez como Medrano confirmaron que dentro del maletín había un arma de fuego.
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Para fortalecer sus dichos, el fiscal se explicó que “la policía caminera en ningún momento visualizó una camioneta Chevrolet S–10, de color rojo, doble cabina, como la que describe Sánchez, y las cámaras de seguridad de la calle Paraná, donde encontró el maletín, no muestran absolutamente nada”.
El fiscal remarca el tema de las cámaras: “Hay cuatro que apuntan perfectamente hacia la zona que él describió y no se advierte nada, tampoco ningún movimiento extraño. No tiene correlato lo que dijo con lo que se pudo corroborar”.
También Sánchez fue “entrevistado” por personal de la División Investigaciones de Nogoyá, que concluyó −según el fiscal− que “lo que contestó es poco creíble, con detalles confusos, como cuando describió al presunto dueño de la plata, lo que no quedó muy claro”.
“Estuvo hace un tiempo en un programa de televisión, donde se presentó como mago, y cuando le tocó salir al aire, empezó su rutina, se tragó un papel y se atragantó. Hubo que suspender el programa, que estaba en vivo”, se ríe el propio fiscal, que vaticina que “tiene todos los pergaminos para desembocar en el Bailando”.
Sin embargo, Sánchez no se quedó callado, y en la medianoche salió a defenderse a través de un Facebook Live, donde denunció que amenazaron a su familia y pidió custodia para su mujer y sus hijas.
“Yo no mentí”, dijo el changarín dentro de un auto antes de emprender el regreso a su ciudad.




















