En Barrio Barranquitas, a la altura de las calles Perú y Cochabamba, una mujer policía embarazada de ocho meses fue brutalmente golpeada en un intento de robo. Gracias a la reacción de los vecinos, la agente de 26 años logró evitar el robo. El delincuente, que presta servicios en la Policía de Seguridad Vial, fue detenido.
Este jueves, cuando faltaban pocos minutos para llegar a las 14, en adyacencias a la esquina que forman las calles Santiago de Chile y Martín Zapata en el barrio Barranquitas, fue aprehendido un delincuente gracias a la intervención de los vecinos del barrio. El hombre había intentado asaltar en Perú y Cochabamba a una mujer embarazada de más de ocho meses de gestación. En ese intento la golpeó en la cabeza y le gatilló varias veces en el vientre.
Ante la brutal situación, los vecinos asistiendo a la víctima, Mónica Gigena de 26 años, la que fue trasladada al hospital Iturraspe para su atención médica.
Entre quienes persiguieron y atraparon al delincuente estaba un policía vestido de civil y franco de servicio. Grande fue la sorpresa cuando desarmaron al malviviente y le secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con siete balas en el almacén del cargador y en óptimas condiciones de funcionamiento. Una vez detenido, admitió que era un suboficial en actividad que prestaba servicios ordinarios en la Policía de Seguridad Vial desde hace tres años y medio y por su credencial policial fue identificado como R. A. H. de 30 años.
Luego del ataque, la mujer embarazada llegó al hospital Iturraspe y se encargó de aclarar que ella también era suboficial policial en actividad con más de tres años de antiguedad en la fuerza de seguridad provincial y que prestaba servicios ordinarios en la Policía Comunitaria en la sede del barrio Siete Jefes.
Según el testimonio de la víctima, en la intersección de las calles mencionadas, el efectivo -que estaba de civil- la tomó del brazo e inmediatamente le colocó un revólver en la panza para exigirle que le entregue el dinero que, según el delincuente, había sacado del cajero. No conforme con eso, le pegó un culatazo en la nuca y le gatilló varias veces. Todo culminó cuando los vecinos de la zona reaccionaron ante la gravedad del hecho y lograron evitar una tragedia mayor.




















