
Se terminó el control para todos y con eso se acabaron las largas y tediosas filas que los turistas que volvían de viaje y llegaban a la Argentina tenían que realizar. Con el nuevo sistema, reinaugurado hace una semana (se usó entre 1994 y 2010) AFIP comenzó a realizar controles de equipajes al azar, sólo a aquellos que el semáforo les pone luz roja.
“En estos siete días en Ezeiza no se labraron actas de infración ni de secuestro”, informaron desde el organismo impostivo presidido por Alberto Abad al diario La Nación, y aseguraron que se cumplió con el objetivo de “disminuir el tiempo de espera de los pasajeros”.
Con el flamante sistema del semáforo el trámite es sencillo: se retira el equipaje y se llega al control aduanero con un formulario previamente llenado. Hay dos filas para control: aquellos que “no tienen bienes para declarar” y aquellos que sí lo tienen porque traen mercadería que supera el valor de la franquicia y deben pagar el 50% de impuestos sobre el excedente.
Si no traen cosas para declarar pasan por la famosa fila del semáforo. Con luz verde, el pasajero entrega su declaración jurada y se retira. Si le toca luz roja, se realizará un control no intrusivo del equipaje (escáner) para verificar la congruencia con lo declarado.
Ante la detección de mercadería no declarada, que supere la franquicia, podrá derivar en una multa o, inclusive, en la retención de la mercadería. Pero en la primera semana no hubo ni siquiera un acta realizada.
Si el pasajero arriba al país por avión, la franquicia es de 300 dólares por cada integrante del grupo familiar mayor a 16 años y de 150 dólares, para los menores a esa edad, y se puede acumular por familia. Existe una franquicia similar para las compras en el Free Shop de arribo al país.

















