Es uno de los hechos más escandalosos de los últimos tiempos en Colón. La indumentaria Sabalera no pertenece a la empresa que todos creían que pertenecía. Burrda Sport, la compañía internacional suiza de capitales qataries, negó tener vínculos con Argentina.

Por eso, el empresario local, dueño de la firma que llegó al equipo santafesino en el 2017, debió salir a explicar que él había inscripto en el registro de marcas nacional una empresa con el mismo nombre y el mismo logo que la internacional, pero que eran dos compañías distintas. Una burda copia.

Sin embargo, no se trata sólo de un caso fortuito (aunque evidentemente no lo es). Colón confiaba en que contrataba con la empresa internacional. Al menos eso se deduce de lo que decía el presidente de la institución, José Vignatti, el 31 de enero del 2017, el día que presentaron las nuevas camisetas de Colón: “Le damos la bienvenida a esta empresa de capitales extranjeros”, aseguraba, aunque pertenecía a un empresario local. “Lo que nos tentó fue la ropa, los diseños y el aporte económico”, completó, aunque muchos hinchas se quejaron de la pobre calidad de las prendas diseñadas por Burrda Sport de Argentina.

La misma confusión se daba en la página web oficial de Colón, donde en una nota (que luego bajaron) se contaba la historia de Burrda: “Una empresa creada en el 2007 en Suiza”, luego adquirida por capitales de Qatar, que vistió a selecciones como la de Bélgica y que elegía “desembarcar” en Sudamerica a través de Colón. Nada de eso era real.