Los cuerpos de Tamara Marioncini, de 53 años, y de Silvio Rubén Martini, de 65, estaban colocados en el interior de bolsas de consorcio, con heridas de arma blanca.
La mujer cumplió la amenaza que tantas veces le hizo a su hijo. El niño tiene 8 años y fue ayudado por los agentes policiales y resolvió sus tareas escolares.
En la siesta del 17 de septiembre de 2019, la vida del joven de 30 años se apagaba en un violento episodio que generó la movilización de los santafesinos.
Aparentemente, la intención del agresor era incendiar el auto de la actual pareja de su madre, pero esta se interpuso y ahora lucha por su vida con el 80% del cuerpo quemado.