
El rumor se había instalado entre los corredores. Había alguna posibilidad de que la Maratón Santa Fe – Coronda que habían venido a correr cambiara su recorrido. La altura del río preocupaba, pero hasta un día antes, todavía no amenazaba realmente. Damián Blaum, ganador de la competencia en el 2017, decía: “Está pisando los 5.30, casi la misma marca que en el año del récord que fue en 2010, y eso hace suponer que se puede llegar a dar una carrera más rápida”.
No se cruzaba por la cabeza del nadador que representa a River Plate que pudiese suceder lo que finalmente pasó: “Igualmente hay que estar atentos a otros factores, las condiciones exteriores, y si estos días va a llover o va a seguir creciendo. También hay que ver el estado del Salado, son muchas cosas que afectan a todos los nadadores por igual, así que nosotros tenemos que estar preparados para lo que venga”, sostenía en una entrevista con el diario Uno.
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Finalmente la altura del río fue el condicionante para desechar el recorrido habitual de 57 kilómetros y hacer uno nuevo de 15, entre los diques 1 y 2 del Puerto, en un circuito boyado. Eso produjo mucha angustia en los nadadores y, principalmente, en los vecinos de Coronda que sienten que le robaron el tradicional evento.
Por eso, muchos se pusieron a revisar si alguna vez se había corrido con más agua de la que hay ahora. Y el resultado los sorprendió: ante la consulta de Nexodiario, uno de los ex nadadores más reconocidos de Santa Fe, confesó que al menos en 11 ediciones la altura del río era más elevada que la actual.
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Por caso, la última fue en el 2010, cuando el búlgaro Petar Stoychev se quedó con la competencia cuando la altura del río estaba en 5,62 metros. No era nada extraño para este hombre que la ganó de manera sucesiva desde el 2006 hasta el 2011.
Pero otros antecedentes son aún más elocuentes: en 1966, la altura registrada fue de 6,23 metros. Se corrió igual y el ganador fue el italiano Giuglio Travaglio. Y en 1977, todavía sería más profunda: 6,24 metros. También se realizó la prueba de 57 kilómetros y el ganador fue el múltiple campeón, el rosarino Claudio Plit.
Extraña también a los especialistas que si la cuestión fuese sólo por la altura del río, no debía demorarse tanto la decisión: ¿acaso alguien esperaba que el agua bajara de golpe? No había manera. No son más que especulaciones, pero que llaman la atención de aquellos que están metidos en el mundo de la Maratón acuática, autoproclamada “la más linda del mundo”, pero reducida a su mínima expresión en esta última edición.
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Con este cambio, la competencia será puntuable para el calendario 2019 de ultramaratones de la Federación Internacional de Natación (Fina). Y se convierte en la primera prueba de la temporada. Pero por otro lado, le saca el encanto que supo cosechar.
Todavía queda una última esperanza: Prefectura indicó que en la tarde del sábado harán un control final para ver si pueden garantizar la seguridad en el recorrido habitual. Pero no parece que ninguna de las circunstancias que provocaron la reestructuración del trazado vayan a cambiar.























