Después de la derrota de Corea del Sur ante México, la foto de un jugador coreando llorando recorrió el mundo. Su historia es increible.
Se trata de Son Heung-Min, el importante delantero y figura de su selección, y estrella del Tottenham de Inglaterra, quien tendría que dejar en suspenso su carrera futbolística para cumplir con su país, y realizar el servicio militar. De lo contrario podría pasar dos años, pero en la cárcel.
El desolador llanto de Son causó sorpresa en el mundo, porque su tristeza va más allá de la posible eliminación de Corea del Sur en la copa del mundo. El delantero está a punto de cumplir los 26 años , y las leyes de su país imponen que los hombres deben realizar dos años de servicio militar obligatorio antes de los 28 años. Sin excepciones.
La única forma de evitar esta ley es una exención especial que recibió el jugador por parte del gobierno a raíz del esfuerzo realizado para representar a su país en el Mundial.
Las reglas de su nación indican que los deportistas que ganen medallas en los Juegos Olímpicos o preseas de oro en los Juegos Asiáticos recibirán de manera inmediata la excepción del servicio militar, aunque deberán afrontar cuatro semanas de entrenamiento básico.
El medio catalán Mundo Deportivo, publicó que si Son debe acudir a su formación militar de manera completa pasará entre 21 y 36 meses cumpliendo con su deber como ciudadano coreano dependiendo la fuerza que elija: Ejercito (21 meses), Marina (23 meses), Fuerza Aérea (24 meses) y Fuerza Marina (entre 24 y 36 meses).
El ex jugador del Hamburgo tiene contrato hasta el 2020 y la directiva del Tottenham quiere ampliar este vínculo. El jugador valorizado en 50 millones de euros buscará una hazaña en su ultimo partido del Mundial. Corea del Sur necesita una victoria ante Alemania por lo menos de 3-0 y esperar que México derrote a Suecia. Con esto podría llegar a los octavos de final.
En caso de que Corea se despida de Rusia, la última oportunidad será en agosto, cuando se disputen los Juegos Asiáticos en Indonesia. Allí estará obligado a conseguir la medalla de oro o perderá el último boleto para continuar con su trayectoria como futbolista.





















