El sábado por la mañana el gobernador Omar Perotti junto a su ministra de Salud, Sonia Martorano, publicaron las nuevas restricciones para la provincia de Santa Fe, tras analizar la última semana epidemiológica en la región.

La decisión implicaba la vuelta a la presencialidad escolar en los departamentos de Rosario y San Lorenzo, pero también cierre de diferentes sectores, entre los que nombraron a “clubes, gimnasios y fútbol 5”.

Los anuncios generaron muchas repercusiones. Y cierta rebelión de muchos empresarios y actores sociales: diferentes clubes indicaron que en principio no iban a cerrar y que continuarían con los protocolos ya acordados (practicando en todas sus disciplinas, pero sin jugar partidos contra otros equipos). También los gimnasios mostraron rebeldía.

“Por la salud de nuestros clientes y por el sustento diario de nuestras familias y empleados, los gimnasios no cierran”, publicaron en las redes de Woka Fitness. Y completaron: “Somos parte de la solución, no el problema. El lunes abrimos nuestras puertas trabajando responsablemente, como siempre lo hicimos”.

Mensajes similares llegaron a los celulares de miles de clientes de otros gimnasios. En ese sector se preparan para no acatar la orden establecida por el gobernador Omar Perotti: quieren continuar con las puertas abiertas.