
Alejandro Gómez está transcurriendo los últimos 10 meses de su sanción por doping y reveló diversos detalles de los problemas que tuvo que superar durante todo este camino. También contó sobre su experiencia en la selección argentina con Lionel Scaloni, con el que fue campeón de América y del mundo.
En una entrevista con Juan Pablo Varsky en Clank!, el Papu dseveló el camino que está transcurriendo después del golpe que sufrió tras consagrarse campeón de la Copa del Mundo. “El primer año fue complicado porque no podía hacer nada. No me permitían entrenarme con el equipo, no podía entrar a la Ciudad Deportiva del Monza. Entonces tenía que entrenarme solo. No podía hacer el curso de entrenador, como tenía tiempo me quise poner a entrenar o hacer algo. Cuando te suspenden, te suspenden de todas las actividades deportivas”, comentó.
Al mismo tiempo, reveló que no le contó la noticia a ninguno de sus compañeros en Qatar: “Les conté en el hotel. Yo no le quise decir a nadie porque no quería que la gente esté en otro lado que no fuera con la cabeza en la final del Mundo. No quería ser egoísta de mi parte, de ir a contarles algo feo a chicos que estaban por jugar una final del mundo. Me lo guardé para después de la final del mundo. Cuando les conté me dijeron que me vieron bajoneado”.
Por su parte, brindó detalles de su entrenamiento con el Renato Calcio, de la Serie C de Italia, que le abrió las puertas para que pueda mantenerse en forma y con ritmo. “Yo no quería odiar al fútbol cuando me pasó esto, por eso me alejé. Para no agarrarle asco, empecé a jugar al pádel. Ahora estoy volviendo a empezar, a ser un amateur. Un chico que quiere debutar en Primera. Para mí es eso, volver a jugar en Primera. Desde los 14 que soy profesional. La ilusión es lo que me mueve hoy en día, volver a empezar. Estoy con el objetivo de que en julio voy a encontrar algún club”, argumentó.
“No me gustaría retirarme así, me gustaría retirarme adentro de una cancha. Prefiero que se retire el Papu y que vuelva Alejandro. Quiero volver a empezar. Un año o dos años, lo que sea. Capaz juego tres partidos y me retiro, pero quiero llegar hasta ese punto”.
“Todo estaba encaminado a que iba a ser una sanción de seis meses. Pero al final todo se empezó a alargar, todas cosas burocráticas y fueron 10 meses en los que iba a entrenar a Sevilla, con la intriga de no saber si me levantaba con la noticia de que no iba a jugar más”, explicó. Asimismo, agregó: “Argumentan que soy un deportista de élite y no puedo tener ese error. La última apelación la presentamos el junio y el juez todavía no contestó. Pasaron los meses y no responden. No logramos entender qué hay detrás, por qué no reducen la sanción. Está claro que no les importa la persona, el que está sufriendo estoy yo. Ellos están tranquilos en su oficina. No sé qué argumentos tienen para que ni siquiera me den una respuesta”.
Por otro lado, habló sobre su relación con Lionel Scaloni, a quien conoció en el vestuario del Atalanta. “Con Leo tenía una relación extraordinaria, íbamos juntos a entrenar y nuestras familias estaban muy unidas. Leo era una persona insoportable, era un tipo muy jodón. Hablaba todo el tiempo, los tanos no lo soportaban. Era muy bueno para el grupo, un cago de risa”, comentó.
“Cuando él agarra la Selección lo viene a ver a Palomino, porque estaba buscando un central zurdo. No me dijo nada, no me tiró ni un centro. Después me convoca en las Eliminatorias y estuve en todas. Me lo dijo como si nada, no me dijo nada especial. A mí me escribía siempre el Ratón. Ellos se dividen, cada uno le escribe a cuatro o cinco”, concluyó.























