La semana que pasó el gobierno liderado por el presidente elegido a dedo por Cristina puso a los medios como principal enemigo de la democracia. Lo dijo Alberto en su visita a Entre Ríos y el mismo día Santiago Cafiero tuvo un fuerte entredicho en TN.

Esta pelea ya se ha visto, no es algo nuevo. El kirchnerismo tuvo dos etapas bien marcadas en su relación con los “medios hegemónicos”. Durante los primeros cuatro años el romance fue total. Tanto así que casi el último acto de gobierno de Néstor antes de dejar la presidencia fue autorizar la fusión de cablevideo y multicanal.

Un detalle que no debe pasarse por alto es que el jefe de gabinete, y encargado de la relación con los medios, en ese entonces era Alberto Fernández.

Todo cambió luego de la fallida Resolución 125. Proyecto de subas de retenciones, lockout y el “no positivo” de Cobos. Un conflicto que tuvo en vilo al país durante 6 meses y que terminó con un resultado contrario a los deseos del oficialismo.

Cristina entendió que su derrota se dio por culpa de TN y Clarín que editorializaban a favor del campo.

De esta manera comenzó otra etapa en la relación gobierno/medios. La pelea fue frontal e incluyó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (o Ley de Medios) y el Fútbol Para Todos.

Segundo detalle que no debe pasarse por alto. Antes de que comience esa pelea Alberto Fernández se fue del gobierno. En política siempre que alguien renuncia queda la duda si la presentó motu propio o se la pidieron.

La cuestión es que en su primer capítulo al Kirchnerismo le llevó 6 años pelearse con el cuarto poder y ahora tardó solo 10 meses.

La jugada de Cristina de elegir a Alberto tiene mucha explicación en la relación que este mantuvo siempre con los poderes mediáticos. Qué sea éste quien los apunta como enemigos de la democracia no revela sino la confusión en la que se encuentra.

¿Se puede interpretar como un signo del acelerado desgaste que está sufriendo el gobierno?

Esta semana se dieron a conocer los datos de la desocupación y la pobreza y son alarmantes. ¿Qué dijo el Ministro de Trabajo ante estos datos? “Hay un exceso de titulares de diarios, no hubo tantos despidos”. Otra vez los culpables son los medios.

Es cierto que los medios juegan su papel y tienen intereses. También es normal que haya ciertas tensiones entre estos y el poder político. Pero ponerlos en el centro de la escena y culparlos porque no les gusta la realidad solo deja ver la fragilidad del gobierno.

Pegarle al mensajero siempre fue lo más fácil.

Y todavía no cumplieron ni un año en la Casa Rosada.