
Leo Messi entrena con su hijo Ciro, el más chico de los tres. Primero le cuenta a él los abdominales, luego cambian y el nene le choca los cinco. Mientras se ve esa tierna escena, se puede adivinar el entorno de ese ambiente de la millonaria mansión del crack de Barcelona: un gimnasio de última generación.
Durante el aislamiento por el coronavirus, Messi fue mostrando distintos ambientes de la súper casa que tiene en Barcelona.
La mansión en la que Messi vive junto a su familia está en las afueras de Barcelona. El delantero adquirió la propiedad en 2009 por 1.8 millones de euros y, desde entonces, lleva invertidos otros seis para adaptarla a su gusto. La casona se emplaza en un terreno total de 10 mil metros cuadrados.
¿El motivo de su extensión? Cansado de los ruidos molestos de sus vecinos, Lio decidió comprar en 2015 la mansión contigua y, de paso, darse un gustito futbolero.

La compra de la casa “anexa” coincidió con el tercer cumpleaños de su hijo mayor, Thiago. En un principio, la orden a su arquitecta, la catalana Irma Aleu, era demoler la construcción y aprovechar el terreno para construir una cancha de fútbol con las dimensiones oficiales establecidas por la FIFA. “Quiere que su hijo juegue a la pelota desde chico”, justifican desde su entorno.

Aunque no logró cumplir su capricho, el delantero desembolsó tres millones de euros y construyó un campo de juego de muy buenas proporciones. Es allí en donde juega junto a sus hijos y, durante la semana, pule sus habilidades junto a un entrenador especial del equipo del Barcelona.



















