El miércoles 30, tres ladrones entraron a una casa del barrio Guadalupe y se llevaron un cuatriciclo. Hicieron algunos metros empujándolo, pero luego pudieron prenderlo y escapar. Así lo denunció en la Comisaría Octava su dueño, Federico.

Ante la inacción de la Policía, fue la misma víctima la que se ocupó de buscarlo y el domingo lo encontró: persiguió al ladrón durante varios metros, pero antes de alcanzarlo vio cómo el cuarti se prendía fuego. Federico dice saber quién fue y dónde vive, pero los efectivos le aseguran que sin testigos su causa no avanzará: “No podemos hacer nada”, le indicaron.

A través de los vecinos de Guadalupe, el dueño del cuatriciclo fue juntando las pistas necesarias para llegar a encontrar al ladrón. Incluso, tras publicarlo en redes sociales, algunos conocidos le dijeron que podían conseguírselo “pero vas a tener que poner unas 30 lucas”, le dijeron. Un delirio.

“Me fui a buscarlo con la PDI y la Gendarmería. Pero hay un problema, no hay comunicación entre las distintas fuerzas, lo que complica cualquier investigación”, le explica a Nexodiario la víctima tras su angustiante experiencia.

El domingo estaba en El Chaquito, al norte del barrio Guadalupe, cuando un amigo lo alertó a través de un mensaje de WhatsApp. “Me pasó el dato de que vio al cuatri en la costa. Salí en la camioneta a buscarlo y lo encontré. Me le pongo a la par y ahí sale disparando. Yo lo empecé a perseguir: se metió unos mil metros en un camino que está inundado, yo no pude pasar”, dice Federico sobre el momento más tenso del robo. Y agrega: “Me fui rápido por el otro camino a tratar de encerrarlo. Y cuando voy llegando al lugar veo una columna de humo gigante. Me lo había incendiado”.

Otras personas que estaban con el ladrón le dijeron quién es y dónde vive. Pero hasta allí llegó la búsqueda de la víctima: no tenía sentido seguir si ya no podía recuperar su pertenencia. “Yo no voy a ir a buscarlo y la policía dice que si no tengo un testigo no pueden hacer nada”, concluye indignado.