No sólo la familia de Pablo Escobar Gaviria llegó a la Argentina. Según un documento exclusivo revelado por La Cornisa, también parte de la fortuna del colombiano terminó en este país. La herencia que dejó el Patrón del Mal fue de 170 millones de dólares: parte de eso quedó para su esposa Victoria Henao Vallejos y para su hijo Juan Pablo Escobar Henao, quienes tras ser rechazados en varios países encontraron asilo en Argentina. Cuando llegaron al país, en los ’90, cambiaron sus nombres a María Isabel Santos y Sebastián Marroquín.

“El narcotraficante Piedrahita Ceballos, heredero de Pablo Emilio Escobar Gaviria, tenía un contacto en la Argentina al que le traía todo su dinero que era blanqueado en nuestro país como si este fuera un gran paraíso del narcotráfico”, aseguró la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Según detalló, eso “comenzó en el 2010” cuando, para la funcionaria, el país “era un ducto en el que entraba el dinero del narcotráfico”.

Según señaló, el abogado Mateo Corvo Dolcet fue quién administraba este dinero y cuando lo detuvieron se descubrió un documento en el que Sebastián Marroquín (hijo de Escobar) y Corvo Dolcet firmaron un pacto recíproco en 2011 con Piedrahita Ceballos para cobrar una comisión sobre los montos millonarios de dinero producto del tráfico de drogas que el hacendado colombiano invertía en nuestro país.

El operativo de la agencia antidrogas norteamericana DEA a través de la policía colombiana detuvo en setiembre de este año a José Bayron Piedrahita Ceballos en ese país, al tiempo que la Gendarmería y Policía Federal Argentina hacía lo propio aquí con el inversor Mateo Corvo Dolcet y cinco integrantes de la organización que se investiga por el lavado de activos a través de empresas e inversiones en nuestro país.