En mayo, una joven de 16 años publicó unos mensajes que provocaron un escándalo. Se los enviaba el sacerdote de Monte Vera Walter Maggiolo, el párroco de la iglesia “Nuestra Señora de la Merced”, y en esos chats insinuaba un interés sexual por la menor.

“Qué hermosa que sos, ¿sos de Santa Fe?”, le preguntaba. Y ante la negativa de la menor de edad de continuar la conversación, aseguraba: “Si a vos no te va, está todo bien. Pero hay otras de tu edad a las que sí”.

Cuando la denuncia se hizo pública, el Arzobispado de Santa Fe resolvió apartar al sacerdote. Y luego se fue a Capital Federal. Pero el hombre no dejó las redes sociales: ahora cambió su usuario, de “Walter_mgg” a “Ivan_Martin311” en Instagram.

El caso de la menor no fue el único registrado. Muchas mujeres de la zona contaron luego de los frecuentes “palos” que les tiraba el sacerdote: insinuaciones en forma de chiste, siempre a través de las redes sociales.

Pero el caso de la menor es el de mayor gravedad y el único que llegó a la Justicia. A principios de noviembre Maggiolo fue imputado por el delito de grooming. Es la primera vez en la historia que un sacerdote católico es puesto en la mira de la justicia por esta variante tecnológica del abuso sexual.

El fiscal que entiende en la causa, Estanislao Giavedoni consideró comprobado que el religioso contactó el 22 de mayo a una chica de 16 años a través de Instagram.

Maggiolo, de 42 años, sigue libre. Vive en Buenos Aires y ya está nuevamente en las redes. En su descripción, escribe: “Escorpio, CABA. Filosofía, literatura y más libros”.

Creó su perfil nuevo el 7 de octubre. Saca fotos de flores, comidas y paisajes porteños. Pero su pasado, de acuerdo a la denuncia que avanza en la justicia, es demasiado tormentoso.