Las obras de remodelación de la ruta 168 produjeron grandes caos de tránsito durante todo el verano. Con el correr de los días, la secretaria de Tránsito del Municipio le fue agarrando la mano y encontró cómo morigerar el embotellamiento, haciendo que la calzada que va sentido a Paraná se haga ida y vuelta.

Pero este domingo el problema fue otro: como había obreros trabajando en esa calzada, el tránsito comenzó a colapsar al mediodía. La gente que iba hacia y los colectivos que salían de Santa Fe se encontraron con kilómetros de cola. El embotellamiento comenzaba poco después del puente que desvía hacia la ruta 1 y llegaba hasta la zona de boliches.

Si alguien salió sobre el mediodía con el objetivo de llegar a su quinta rápidamente, se habrá perdido el asado del domingo. Fueron muchos minutos con los vehículos frenados, porque apenas pasaban en fila india por la zona donde estaban trabajando. Muchos vecinos consideraron inoportuno el momento en que Vialidad trabajó, entendiendo que un domingo el tránsito hacia la Costa es mayor del habitual.

No quedó otra que esperar. Y aquellos que iban a almorzar a Colastiné o Rincón, debieron conformarse con llegar al postre.