El atentado en el recital de Ariana Grande en Manchester sacó a la luz el costado bueno de las personas. Tal es el caso de dos hombres que viven en la calle, y que fueron los primeros en socorrer a los jóvenes heridos. Ambos fueron recompensados por la sociedad.

Uno de ellos, Stephen Jones, de 35 años, era albañil, pero hace algunos años vive en situación de calle. La noche del atentado dormía frente a la puerta del Manchester Arena. Su primera reacción fue asistir a quienes salían heridos y desesperados. Tuvimos que sacar pedazos de clavos y vidrios de sus brazos y de sus caras”, contó Jones, quien primero pensó que el ruido era algún tipo de fuego artificial.

Conmovidos por la situación, el presidente del equipo de fútbol West Ham, David Sullivan y su hijo Dave ofrecieron pagarle a Jones una vivienda por seis meses para ayudarlo a reinsertarse en la sociedad. “Mi papá y yo queremos alquilarle una casa para que se vuelva a poner en pie”, twitteo Dave. “Si alguien nos ayuda a encontrarlo se le agradeceremos. Un acto así merece recompensa”. A las pocas horas, pudieron dar con él.

El otro héroe silencioso fue Chris Parker, de 33 años, que se encontraba pidiendo limosna en la zona del estadio. Para ayudarlo, se armó espontáneamente una colecta en GoFundMe que ya recaudó casi 50 mil dólares.