
Las cámaras de seguridad evidencian la rapidez del robo: en menos de un minuto, el delincuente que llega en una bicicleta entra, le gatilla el arma al empleado para amedrentarlo, agarra la plata de la caja registradora y se va.
Sucedió el miércoles a la tarde en una pinturería del norte de la ciudad. “Tuve mucha suerte de que cuando gatilló la bala no salió”, contó el empleado de 51 años en el diario El Litoral, horas después del robo.
Después de que le fallara la pistola, “me llevó detrás del mostrador. No atiné a hacer nada, porque lo ví decidido a todo. Le entregué lo poco que había en la caja, cambio, monedas. Entonces me amenazó y me dijo que me tire al piso, que no lo mire porque me iba a asesinar”, completa el hombre que trabaja allí desde hace una década.




















h d p, podia haberlo matado, habria que meterlo en cana de por vida