
El último clásico, disputado a inicios de mayo, dejó una postal particular: hinchas de Colón y de Unión haciendo la previa en una misma calle del barrio El Pozo y alentando, cada uno, a su equipo. Desde ese momento, ese lugar tan icónico de Santa Fe adquirió una característica especial: es el lugar por excelencia donde conviven los Tatengues y Sabaleros más apasionados.
“No podemos pelearnos con ellos por esto que es fútbol”, decía un colonista aquel 9 de mayo. En un informe de Paso a Paso, por TyC Sports, un unionista sostenía que eso era un ejemplo para todo el país: “Nosotros acá en el barrio andamos los pibes de Unión y de Colón, nos criamos juntos. Esto no se ve en ningún lado. Quiero que todo Santa Fe tome esto de ejemplo”.
Los periodistas no salían de su asombro: “Qué lindo es ver a la gente de Colón y de Unión juntos”, decía Martín Souto.
Claro, la fiesta no iba a ser completa: iban a aparecer algunos hechos de violencia graves, pero aislados, que no deben empañar el gesto de la gente celebrando con sus banderas y sus camisetas, aunque sean de distintos colores. Ese día, la policía tuvo que intervenir por disturbios que se produjeron en El Pozo.
Hinchas de #Union ?? y #Colon ?⚫ en Barrio el Pozo. Luego se habrían registrado enfrentamientos, en la previa al #ClasicoSantafesino. pic.twitter.com/2sAeOMIaxm
— Andrés Yossen (@FinoYossen) May 9, 2021
El Pozo es un lugar muy particular de Santa Fe. El origen del barrio se remonta a un paraje que pertenecía al Ferrocarril Francés. Pero su traza, tal como se la conoce hoy, se comenzó a construir en 1973 para darle viviendas al personal de las fuerzas armadas. Para 1988 comenzaron a ser distribuidas. Por estar separado de la ciudad, en el barrio se respira un ambiente diferente, parecido al de una isla.
Y la costumbre de juntarse en un mismo lugar hinchas de Colón y de Unión, es única en la ciudad. Casi un mes antes, los Tatengues habían celebrado su cumpleaños y luego le tocó a los Sabaleros. Cada uno hizo su celebración en las calles con tranquilidad y cargadas al rival, como indica el folclore del fútbol.
Sobre ese tema volvieron los integrantes de la peña “El pozo es Tatengue”. “Es un barrio con mucha gente de Unión y de Colón pero nos conocemos y nos criamos juntos”, contaron en el programa Unión en tu dial, por FM SOL. Y agregaron: “Los días de partido es taza taza, cada uno por su lado, pero siempre con respeto”.
En un país con las costumbres tan distorsionadas y con un fútbol que, a veces, parece más una religión que un deporte, que haya normalidad asombra. Y lo de los vecinos de El Pozo es eso: un acto de cordura que configura un ejemplo para una sociedad enfermiza.
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