“Él me prometió darme un abrazo el fin de semana. Y se lo voy a dar”, dijo emocionado Eduardo Domínguez tras la victoria de Colón que le permitió el pase a semifinal para enfrentarse a Independiente. Se refería a Julio César Falcioni, el DT del Rojo, que estará sentado en el banco de suplentes rival, pero con quien lo une una relación muy íntima.

Para Domínguez, Falcioni es mucho más que un entrenador. Es su mentor. Julio César lo hizo debutar en Vélez como jugador; lo dirigió en Olimpo, en All Boys; y lo llevó a Independiente.

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Por eso, en medio de la emoción que le generó al DT de Colón haber pasado de ronda por penales frente a Talleres, se acordó del hombre que le dio la oportunidad de entrar profesionalmente al mundo del fútbol: “Nos vamos a encontrar con un equipo muy difícil con un entrenador que quiero muchísimo. Y que él me prometió darme un abrazo el fin de semana”, aseguró.

Eduardo Domínguez está tocado por la varita. Porque no sólo pudo aprender de Falcioni, un histórico del fútbol local, sino que además tiene de suegro a uno de los entrenadores más ganadores de argentina, Carlos Bianchi.

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Y muchos se acordaron del Virrey este sábado, porque Domínguez usó una de sus técnicas al final del partido: como hacía Bianchi, el DT Sabalero fue investigando entre sus jugadores quién tenía más ánimo para patear y confeccionó la lista en ese momento, nada de traerla de antemano. “Le preguntamos quién está para patear y patea. Lo decidimos en el campo de juego”, explicó luego.

Si de algo no se puede quejar Domínguez, es de la calidad de los mentores que le han tocado en el fútbol.

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