En la mañana de hoy, diferentes familias que habitan en un edificio en pleno centro de la ciudad de Santa Fe, se vieron totalmente desconcertadas por las llamadas telefónicas que recibieron y ante la preocupación advirtieron de la situación a todos los vecinos.

La cuestión es que en todos los casos, aunque aplicando diferentes “modus operandi”, se trataba de llamadas provenientes de estafadores que, impostando su identidad y haciéndose pasar por familiares,  pedían dinero a las potenciales víctimas. Y, en uno de los casos, dijeron tener secuestrado a al hijo de la persona en cuestión.

Afortunadamente, el asunto no pasó a mayores debido a que los vecinos se comunicaron entre sí y corroboraron que recibieron, en un lapso de dos horas, el mismo tipo de llamadas.

Cabe destacar que el edificio en cuestión (reservamos la ubicación por cuestiones de precaución) es habitado por un gran número de personas mayores, las cuales fueron “elegidas” para realizar las estafas.

La administración del edificio se encargó de advertir a los ocupantes acerca de los sucesos para tomar las medidas de precaución pertinentes.