El equipo de Pipo Gorosito jugó un excelente primer tiempo, dominó siempre al rival y se quedó con un triunfo que trajo alivio a sus hinchas.
El partido comenzó siendo favorable para Colón, no solo por el gol de Wanchope Ábila, sino porque dominó constanmente y no sufrió en su propia área. Mostró una defensa sólida y no pareció padecer la mitad de cancha.
Cuando la primera etapa se moría, Ramón Ábila aprovechó el centro atrás de Perlaza (luego de una excelente jugada de Pierotti) y estampó el dos a cero con el que el equipo se iba a ir al descanso.
En la segunda mitad, Colón le entregó la pelota al rival pero en ningún momento se metió atrás. Entendió como jugar y no sufrió nunca, hasta que sobre el final del encuentro, Prestianni aprovechó el desconcierto de la defensa rojinegra y descontó para ponerle dramatismo al juego.
A partir de allí se llenó de dudas el estadio y fue cuando la gente comenzó a jugar un rol fundamental. No se callaron en esos 15 minutos finales y sacaron el equipo adelante.
Colón se replegó muy bien e intentó conectar una contra certera que finalmente no llegó.
El sabalero ganó, jugó bien y respira en cuanto a la zona baja.






















