La situación hídrica en la zona de Santa Fe atraviesa una etapa sumamente crítica y los especialistas muestran su preocupación por lo que pueda ocurrir en el corto plazo.

Sucede que el río Paraná registra su mayor bajante desde 1944 y desde el Gobierno nacional pidieron limitar el consumo del agua en siete provincias que son alcanzadas por esta importante vía fluvial.

Ellas son: Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires.

El Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) pidió a las personas “ahorrar agua en el consumo diario” y “almacenar agua de lluvia y utilizarla para regar”, como también no realizar quemas de pastizales para evitar la propagación de amplios incendios como los sufridos el año pasado durante esta época.

Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) indicaron que la tendencia descendente “continuará predominando en los próximos tres meses” al menos y pronosticaron que julio será “especialmente crítico”. También dijeron que espera impactos en “las tomas de agua para consumo urbano, para refrigeración de centrales de generación eléctrica y de procesos industriales”.

El cero de la escala en cada sitio se vincula con un nivel de referencia, que es el nivel medio del mar que se registra en el mareógrafo de Mar del Plata.

El sábado pasado, el Gobierno anunció la asignación de 1.000 millones de pesos para mitigar los efectos de la bajante, que incluyen “la afectación sobre el abastecimiento y calidad del agua potable, la navegación y operaciones de puerto, el ecosistema, la fauna íctica y la generación de energía hidroeléctrica”.

Alarmados por lo sucedido, desde la Bolsa de Comercio de Rosario estimaron que el histórico bajo nivel del río podría costar al sector exportador de granos del país una pérdida de unos 315 millones de dólares en seis meses.

Para concientizar a la población, desde el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR) también propician ahorrar agua para el consumo diario y no quemar basura, pastizales o cualquier corteza vegetal, para reducir las posibilidades de provocar incendios forestales.

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