
Colón apostó todo a la Copa Sudamericana. El equipo de Pablo Lavallén tiene la oportunidad de pasar a semifinales si supera a Zulia de Venezuela, sin embargo las condiciones en las que tendrá que hacerlo no son las más favorables.
Es que el primer escollo estuvo cuando la dirigencia se enteró que Conmebol le había puesto el partido para el jueves 8, una semana antes del encuentro. Una complicación, sobre todo por tratarse de Venezuela, un lugar donde es difícil coordinar los transportes, los hospedajes y cualquier otra nimiedad de la vida cotidiana. Y, encima, de Maracaibo, una de las localidades más asediadas por la crisis.
Pero el segundo y más grave problema estuvo cuando se enteraron el horario en el que tendrán que enfrentar al conjunto de Zulia. Se dispuso que se juegue a las 16 de Venezuela (17 de Argentina) porque sólo se puede hacer con luz natural. Es que en ese país la electricidad no alcanza para hacer funcionar las luces del estadio y, si bien cuentan con grupos electrógenos, esto se usa sólo para cuestiones administrativas. De ninguna forma los motores de emergencia podrían abastecer la cantidad de electricidad que se necesita para hacer funcionar las luces del estadio.
Sin embargo, más allá de la complicación que será para todos los hinchas para ver el partido, porque será en pleno horario laboral, los jugadores tendrán que someterse a una temperatura muy alta. Según el Servicio Meteorológico, el jueves 8 estaría nublado en Maracaibo, pero harían 34 grados. Un calor importante para un grupo de jugadores que desde hace unos meses está entrenando en el frío argentino.
A un santafesino el calor no lo asusta, pero un cambio de temperatura tan brusco podría hacer disminuir el ritmo físico de los dirigidos por Lavallén. De todas maneras, ya no habrá cambios según anunció Conmebol, así que tendrán que adaptarse a las circunstancias.
























