
La vida diurna y nocturna en Santa Fe se volvió insegura. Los hechos ya no sólo se presentan durante la noche o en las zonas más peligrosas, sino que a plena luz del día y en lugares céntricos también se producen arrebatos. Son situaciones a las que el habitante promedio se acostumbró, lamentablemente.
Sin embargo, otro de los hechos delictivos que comenzaron a copar la escena son los secuestros virtuales. Las víctimas caen en el engaño de los que están detrás de un teléfono y entregan grandes sumas de dinero u objetos de valor que tengan en sus domicilios con tal de salvar a aquel familiar u amigo “secuestrado”.
En esta mentira estuvieron a punto de caer una mujer y su hija en la madrugada de este sábado en barrio Santa Rosa de Lima. Cerca de las 4 de la mañana, la madre recibió un llamado y del otro lado del celular se escuchaba la voz de una chica gritando desesperada: “mamá me están golpeando, me lastimaron toda la boca”. En medio de la confusión la mujer en cuestión creyó que era la voz de su hija, aunque minutos más tarde recordó que ella dormía en su casa.
Al darse cuenta del engaño en que casi cae, cortó rápidamente la llamada aunque el corazón latía fuerte. Realizó una llamada al 911 para informarse cómo proceder en esos casos y lo que allí le comunicaron la sorprendió peor. El personal del sistema de emergencias le confesó que durante toda la noche estuvieron recibiendo llamadas por los mismos delitos.
Para tener en cuenta, el modo de operar de estas bandas es mantener a la víctima con el teléfono ocupado. De esta manera no puede constatar si el “secuestrado” en cuestión está a salvo o sólo es un engaño.



















