Lo que todo futbolero de ley sabe es que el fútbol trasciende fronteras. Los colores que uno guarda en su corazón los llevará siempre allí, aunque el destino lo lleve lejos de su club. Algo así le pasó a Enrique Di Lucca, sabalero de nacimiento que encontró su vida en Brasil y “colonizó” San Pablo.

Partido conmemorativo por los 20 años de la filial ante la Policia Militar de San Pablo

Cuando Colón se enteró que comenzaría a jugar la segunda fase de la Copa Sudamericana ante el San Pablo de Brasil, pocos se hubieran imaginado que allí ya se conocía la Sangre y Luto. NexoDiario se comunicó con el presidente de Harmonia ColonistaEnrique Di Lucca, para que cuente cómo fundó una filial sabalera hace 27 años.

Enrique se fue a Brasil en 1980 para instalarse en Curitiva por cuestiones de trabajo. Tres años más tarde se mudó a San Pablo, ciudad en la que vive actualmente. Allí echó sus raíces y formó una familia, tuvo dos hijos que hicieron sus estudios primarios en el Colegio Arquidiosesando de San Pablo. En esa institución los padres tenían la oportunidad de jugar los sábados en una cancha que tenía la escuela, pero Enrique junto a otros padres querían ir por más. El fútbol para ellos no podía quedar en lo lúdico, por lo tanto formaron un equipo de 11 jugadores para competir en la liga de veteranos.

¿Cómo llega Colón a esta historia? En 1991 aquel equipo se llamó Harmonia y fue el argentino quien propuso que los colores y el escudo fueran los mismos que los del Sabalero de Santa Fe. “Por dos años los fui alimentando de informaciones e historias del glorioso Colón”, rememora Enrique. Así fue como aquellos brasileros comenzaron a sentirse sabaleros. Harmonia Colonista comenzó a ser oficialmente una filial del club el 23 de enero de 1993, cuando José Vignatti (en su primer mandato) envió una carta de autorización a San Pablo.

Leandro Almada entrega a José Vignatti una placa que Harmonia Colonista mandó por la reinauguración del estadio.

“Sin duda es perceptible que “a torcida” (la hinchada) de Colón es especial, se nota en la forma de alentar que tiene su gente, con mucha pasión y de punta a punta, no deja de alentar. En Brasil hay torcidas así y la diferencia se siente rápido, tal vez no haya como explicar, por eso cuando escuché la primera vez decir que ‘Colón era un sentimiento’, me dije ‘bueno vamos a ver como es esto’ y estando en el estadio, viendo un partido esto se puede entender. Hay mucha pasión en la gente y esto se transmite”, cuenta Valter Mori otro de los miembros nativos de Brasil que conoció el Cementerio de los Elefantes.

Estos padres que iniciaron la filial como un equipo de fútbol tuvieron la oportunidad de conocer Santa Fe en dos ocasiones. La primera fue en 1999 cuando fueron invitados por el club para hacer la preliminar con los veteranos de Colón. Este encuentro se iba a jugar en la previa del cruce entre el Sabalero y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, pero las intensas lluvias suspendieron todo y los amigos brasileros tuvieron que retornar a su país sin haber disputado su partido. Mientras que la segunda visita fue mucho mejor. El equipo de Harmonia Colonista fue invitado por los veteranos de Colón el fin de semana de los Carnavales de 2001. Esa fecha el Sabalero jugó con Vélez Sarfield y pudieron presenciar la victoria de su equipo por dos goles del Pampa Biagio.

Flavio Dapper y Wanderley Suzuki le contaron a este medio una peculiar anécdota que surgió cuando iban a visitar la ciudad por primera vez. “En el primer viaje a Santa Fe (1999), un grupo de nosotros fuimos en camioneta (2100 km para ir y lo mismo para volver), nos pararon oficiales de una policía caminera de Corrientes. Después de verificar los documentos, nos preguntaron a dónde íbamos y cuando le dijimos que eramos de la filial de Colón en San Pablo e íbamos a jugar un partido con los veteranos de Colón de Santa Fe no nos creían. Tuvimos que abrir el material de utileria donde estaban nuestras camisetas y se quedaron charlando por media hora queriendo saber cómo había un filial de Colón en San Pablo, cómo la camioneta era de Brasil, los documentos eran de Brasil y la mayoría brasileños. Terminaron felicitándonos y nos dieron el teléfono del destacamento por cualquier problema en Corrientes. Fue muy satisfactorio saber del prestigio del Club Atlético Colón y nos sentimos orgullosos”

Todos los días sorprende más lo que un argentino puede generar a través del fútbol. Hoy Harmonia Colonista tiene 25 miembros activos (llegó a tener 60) que cada 5 de mayo se reúne a disfrutar de un buen asado, sigue los partidos de Colón por las redes sociales y hasta integra un grupo de WhatsApp llamado “Siguiendo al Sabalero”, donde también hay hinchas de Córdoba. Tienen representantes en las ciudades de Buenos Aires (Leandro Almada), Córdoba (Maximiliano y Lucas Almada) y por supuesto en Santa Fe (Sergio Borgo).

Cuando la edad comenzó a avanzar y el fútbol se volvió complicado para practicarlo, los miembros de este grupo buscaron otro objetivo. “La filial va a apoyar un proyecto social que retira niños de la calle y a través del fútbol les ofrece la posibilidad de construir un camino ciudadano en educación y en la formación de hombres y mujeres de carácter y valor. Todo esto para que puedan acceder a un futuro mejor y ¿adivina qué camiseta van a usar estos niños en el equipo que vamos apoyar?”, confiesa Valter Mori.

“Creemos que a comienzos de 2019 tendremos todo encaminado para el inicio de esta actividad. Este será nuestro legado como personas y colonistas en esta ciudad de tantos matizes y grandezas. Este será el granito de arena rojo y negro para construir un mundo mejor. Nosotros creemos que los seres humanos tenemos una misión común al llegar a este mundo: dejarlo mejor de lo que lo encontramos”, así se despidieron los brasileros.

Colón en dos días se enfrentará en el estadio Morumbí con San Pablo por la segunda fase de la Copa Sudamericana. Lo bueno es que en aquel mítico y difícil terreno habrá un grupo de sabaleros con acento portugués que lo alentará.