
Una escena cinematográfica se vivió esta semana en la pequeña localidad de Diego de Alvear. Tres delincuentes armados asaltaron la oficina del Correo y se hicieron de unos 3,5 millones de pesos correspondientes al pago de jubilaciones.
En la pequeña localidad de dos mil habitantes, no hay bancos ni cajeros automáticos, por eso la gente cobra a través del Correo. Hacia allí fue uno de los delincuentes, que se acercó al jefe de la oficina y le dijo que necesitaba hacer una transferencia. Mientras tanto, llegaba el camión de caudales portando las bolsas con los 3,5 millones que estaban destinados al pago de jubilados, que desde hora temprana estaban haciendo cola para cobrar sus haberes.
Detrás del camión llegó un Renault Sandero con dos hombres. Allí los tres delincuentes sacaron sus armas e hicieron tirar a todos al piso. “Todo lo hicieron a cara descubierta”, dice el presidente comunal Daniel Sagardia.
Los delincuentes fueron hacia un camino rural donde abandonaron el auto, que estaba registrado en Capital Federal. No hubo más rastros del botín ni de los ladrones.
“No podemos vivir así. Los pueblos del interior de Santa Fe no tenemos nada: ni bancos, ni cajeros, poca seguridad. No tenemos cloacas. Un desastre”, completó Sagardía. El dinero volverá a la comuna, por lo tanto los jubilados y pensionados tendrán asegurado su pago.



















