La zona de la Costanera santafesina y el Puente Colgante amaneció con carteles a favor del aborto, justo horas antes de la jornada por el Día Internacional del Niño por Nacer. Algunos vecinos tienen planeado realizar en esa zona una serie de actividades para celebrar la vida a partir de las 19.30 de hoy.
Los carteles no sólo se manifiestan en favor al aborto, sino que hacen referencia a un caso puntual: “Ana María Acevedo”.
Se trata de una joven de 20 años, oriunda de Vera, que en el 2007 falleció producto de un cáncer que no fue tratado debido a que se encontraba embarazada, y en el hospital le negaron el aborto terapéutico. Además, tenía tres hijos que se quedaron sin su madre.
La historia de este caso comenzó en mayo de 2006 cuando Ana María asistió al Samco de Vera, por un dolor de muelas. En consecuencia, se le sustrajo la muela, pero los dolores no se detuvieron, y debió volver al centro médico donde le recetaron antibióticos durante cuatro meses.
En noviembre del mismo año viajó hasta Santa Fe para realizar una interconsulta. En el hospital Cullen le hicieron una serie de estudios y finalmente le diagnosticaron un sarcoma. Automáticamente fue derivada al hospital Iturraspe para iniciar el tratamiento oncológico indicado para esos casos.
Sin embargo esto nunca pasó, ya que en dicho nosocomio se confirmó que estaba embarazada, y el tratamiento oncológico está contraindicado para la salud del feto. Rápidamente, tanto ella como su madre solicitaron al médico un aborto terapéutico a fin de poder iniciar la radioterapia y quimioterapia que podrían haber salvado su vida.
El Comité de Bioética del Iturraspe desestimó el pedido y la obligó a continuar con su embarazo hasta el 26 de abril cuando, con 25 semanas de gestación, le practicaron una cesárea. Así nació una beba de 450 gramos que sólo vivió dos días. Tres semanas después, el 17 de mayo de 2007, tras una larga agonía, Ana María falleció.
La lucha gira en torno al no cumplimiento de la ley, ya que el artículo 86 del Código Penal establece cuáles son las excepciones en las que la realización de un aborto no es punible. El primero de esos dos puntos es en caso de que la vida de la madre corriere peligro y no hubiese otra opción para salvar su vida que terminar con el embarazo. Y el segundo es en caso de que la concepción haya sido producto de una violación.
Efectivamente, el caso de Ana María correspondía a la primer excepción. Acevedo había sido diagnosticada con una grave enfermedad pero tenía grandes posibilidades de superar. El tumor tenía apenas tres centímetros cuando se lo detectaron y no se había ramificado.






















