Los vecinos de un edificio de la calle Junín, en pleno centro santafesino, se encontraron con una infracción por arrojar agua por un lugar indebido. En el consorcio asumieron que tenían responsabilidad y que la multa estaba bien realizada por el inspector de la municipalidad.

Pero en las observaciones notaron algo que los sorprendió y causó gracia. La descripción del procedimiento del inspector, decía: “Toco portero planta baja. Hace pí pí pí, tres veces”. La onomatopeya hizo reír a los vecinos, por el nivel de detalle del empleado municipal.

Y terminó: “No firma y no recibe nadie. Y tiene puerta de ascensor abierta. Dejo copia por debajo puerta vidrio en hall”.