La mujer fue abordada por tres hombres que ingresaron a su departamento en la madrugada mientras dormía. Los delincuentes habrían ingresado con las llaves digitales del portero.
El empleado municipal notó que había agua en la calle y labró un acta. Pero sus observaciones fueron un tanto ridículas: “toco timbre, hace pí pí pí y nadie atiende”.