
Ni el 30% de recargo al dólar los asustó. A este grupo de amigos argentinos que vacaciona en Punta del Este, nada parece preocuparlos en su intención de vivir una vida de lujos impresionantes en el destino más exclusivo de la región.
Todos se dan vuelta cuando ven pasar la caravana de vehículos, esos que son casi imposible de ver en este país: Ferrari, Porche y hasta un Lamborghini descapotable suelen aparecer juntos por diferentes lugares del Este y todos aprovechan para fotografiarlos.
Agustín Trajtenberg es uno de ellos. Se hizo traer un Lamborghini Spyder de Estados Unidos y cuando lo fue a recibir, en el aeropuerto de Carrasco, lo primero que hizo fue trompos. “Mis sueños no tienen techo, y esta lambo, tampoco”, escribió en su cuenta de Instagram, adonde suele subir videos de él paseando en uno de los autos más caros del mercado. “BBCita”, dice la patente de Ohio.
El joven coleccionista es empresario y había saltado a la escena pública cuando en septiembre Susana Giménez subastó dos relojes en la cena filantrópica de Fundaleu. Nadie levantaba la mano para ofertar y los millonarios que la diva de la TV nombraba se hacían los distraídos, hasta que Agus Traten, como se hace llamar en las redes, los compró: un millón de pesos, foto y a otra cosa.
En Punta, él y sus amigos no sólo pasean en auto. El empresario abrió el Restaurante Club de los Balleneros, en Punta Ballena, donde suele juntarse con su grupo. También lo hacen en la exclusiva Bagatelle Beach.

Otro de los que está en el Este y acompaña con sus súper vehículos es Oscar “El Toro” Fernández, más conocido como @ToroFz en Instagram, donde acumula más de 102 mil seguidores. Él llevó su Porsche, marca de la que es fanático, pero también la Ferrari más cara patentada en Argentina, la 488 Pista, que tiene un precio de 1.2 millones de dólares.

Por supuesto que las salidas nocturnas son constantes. Están siempre en el vip de los lugares de moda, su estilo de vida no daba para menos. De día, la fiesta continúa en los impactantes yates.
Unas vacaciones de puro lujo, ante los ojos de miles de argentinos que van al exclusivo destino, pero cuidan el bolsillo lo máximo posible. Eso sí, si se los cruzan y les piden sacarse una foto en uno de los impactantes vehículos no parecen tener problemas: es la posibilidad de tener una vida de lujos extremos, al menos por unos segundos.



















