Czeslaw Popowicz y su familia llegaron a Argentina empujados por el hambre y la necesidad de escaparle a una guerra. “Yuli”, como sería reconocido luego en Santa Fe, nació el 16 de enero de 1946 en Bari, Italia, en un campo de refugiados. Vivió en la pobreza más extrema en esta ciudad, estuvo preso y se dedicó a la cumbia: su nombre ya está plasmado en la historia del género, a pesar de que este sábado haya partido.

“Nuestra tristeza es inmensa. Te vamos a extrañar querido amigo”, escribieron en las redes oficiales de Los Palmeras tras enterarse del fallecimiento de “Yuli”. Es que él había sido el primer vocalista de la banda emblema de la cumbia santafesina, cuando se inició en 1968.

“Yuli” se describía a sí mismo como un “antisocial”. No se prestaba para entrevistas y era reticente a contar su historia, esa que estaba llena de dolor, a pesar de que su música transmitía tantas alegrías.

Pero en algunas ocasiones, cuando lograba abrirse, dejaba entrar a su público a la parte más profunda de su vida: “Cuando llegamos acá, la miseria uno la tenía puesta sí o sí. Mis viejos no se supieron desenvolver, eran analfabetos, yo tenía 5 años. Hay una canción que refleja mi historia: Asilo de Menores. Hablaba polaco, me fue muy difícil de niño, poco castellano y las cargadas de los pibes, que eran para hacer un postre, ni la profesora podía decir mi apellido Po Po”, le contó al sitio QueSapa.com.

En la misma entrevista, continuaba: “Mis dos hermanas estaban en el Hogar del Sagrado Corazón, un convento de monjas. Mis otros hermanos, a uno lo dieron en adopción a una familia y el otro se quedó conmigo, pero fue también derivado, por comportamiento y otras cosas. Lo fueron derivando tanto que terminó en Coronda”.

Su destino de esos primeros años también fue la cárcel. Algunas de sus canciones reflejan también lo que sucedió en esa época.

“Empecé más o menos allá por el 67, con 20 años. Comencé de casualidad, por una situación de necesidad. Pero a medida que pasaban los años, con diferentes experiencias, fui adquiriendo cierto respeto por la cumbia”, indicó “Yuli”.

Comenzó formando Santa Cecilia Tropical y siguió por Los Palmeras. Pero en 1978 iba a crear su grupo definitivo: “Yuli y los Girasoles”.

“Yendo al interior, en unos de los viajes, estábamos buscando nombre porque en aquellos tiempos se hablaba de Sandro, de Beto Orlando. Fuimos tocar a Vera y yendo nos encontramos que había una plantación de girasoles”, así de simple fue como empezó la cuestión.

Se fue un emblema de la cumbia, pero su nombre siempre estará presente, en cada repaso histórico que se haga de la música santafesina. Nació en un campo de concentración, vivió en la pobreza, perdió todo con la inundación del 2004 y ese año debieron operarlo del corazón.

Pero siempre le ganó a la vida. Sus cuatro hijos, 9 nietos y otros tantos bisnietos no es su único legado. Otro, tan importante, está en la letra de sus canciones y la alegría que derrochó en los escenarios.