Hace unos días comenzó a circular un rumor de que un cajero automático situado dentro de un banco de la capital santafesina tenía uno de esos famosos aparatos que sirven para clonar y robar datos de tarjetas de débito.

El rumor se esparció a gran velocidad debido a la publicación de un video que se distribuyó masivamente por whatsapp, donde se contaba el hallazgo y se realizaban un par de advertencia. Sin embargo, se confirmó que se trata de un cajero ubicado en un banco en la ciudad de Rosario, en calle Pellegrini y Sarmiento.

Sin embargo, el video muestra la modalidad de los delincuentes para robar los datos de las tarjetas de débito, para luego clonarlas. A manera de advertencia, sirve para que todos seamos precavidos.

Los malvivientes colocan un dispositivo camuflado en el que una bateria de celular y una tarjeta de memoria copian la información que uno tipea en el teclado. Mientras tanto, también ponen un aparato imperceptible en la zona donde se ingresa la tarjeta de débito que copia la información de la banda magnética.

Skimming

Esta modalidad se conoce como “skimming”. Para realizar la estafa se coloca un “skimmer” (pequeño dispositivo que lee la banda magnética de las tarjetas de crédito o débito y que es de compra libre) en la boquilla donde se inserta el plástico. Y una microcámara de video (que puede ser la de un pequeño celular) que se camufla en las paredes del cajero y cuyo lente apunta sobre el teclado para grabar el momento en el que el desprevenido cliente introduce el PIN. Las cámaras pueden estar colocadas también en el difusor de luz o el altavoz, pero siempre en dirección al teclado.

Luego esos datos son bajados a una computadora y con una máquina codificadora generan bandas magnéticas mellizas en tarjetas vírgenes con las que realizan operación en cajeros, compras en negocios o en internet.

Los delincuentes informáticos buscan cajeros con mucho tráfico de clientes y dejan los dispositivos colocados no más de una hora. Con cada una de estas acciones captan los datos de unos 50 usuarios. La ventaja fundamental que tiene el “skimming” es que la víctima no se da cuenta de la estafa en el momento en que se produce. Sólo se desayuna del mal momento cuando consulta sus últimos movimientos, intenta realizar una extracción o un pago.