Facebook da para todo. Publicar fotos, información, cosas banales y hasta para vender armas. Al menos así parecía en el grupo “Cirujeando VGG” de Villa Gobernador Gálvez. En ese mercado abierto, sus once mil miembros vendían lo que sea. Entre ellas, armas de grueso calibre.

Tal como publicó el periodista Federico Fahsbender en el portal Infobae, en marzo pasado, D.A.C, un hombre de Villa Gobernador Gálvez de 31 años, ofreció en el grupo un revolver calibre .38 de seis tiros a 7500 pesos. “Largo especial, no falla”, aseguró. Luego publicó el arma en otros tres grupos más.

Ese posteo despertó la atención de la Policía de Investigaciones de Santa Fe, que fue tras el rastro a D.A.C bajo las directivas de la Fiscalía de Causas de Armas Ilegales del doctor Lucas Altare luego de varios seguimientos. Ayer, por la tarde, D.A.C terminó esposado en el pavimento por la Policía de Investigaciones a metros de un supermercado chino en la esquina de Constitución y Amenabar.

El supermercado luego fue registrado. Se sospecha que D.A.C trabajaba ahí como custodio, presuntamente haciéndose pasar por policía. No solo le encontraron una gorra con escudo oficial; también se incautó, casualmente, un revólver calibre .38 con el tambor lleno.

El revólver, sin embargo, fue solo un arma más en la lista final: el operativo incluyó otros tres allanamientos más, incluido uno a la casa de D.A.C. Otros dos presuntos cómplices del armero trucho también fueron arrestados, una mujer de 47 años y un extranjero. La hipótesis: el grupo conformaba un típico negocio minorista de venta de armas a delincuentes.

El pequeño arsenal que resultó de los allanamientos fue llamativo: siete pistolas, incluida una Bersa .380 y una Remington .45, tres revólveres, incluido un .38. La casa de D.A.C tenía gran cantidad de municiones: 120 cartuchos calibre .308, cargadores para fusil FAL y ametralladoras nacionales FMK3. Se encontraron hasta granadas lacrimógenas de fabricación argentina y española y postas antidisturbios.

Lo más sorprendente, sin embargo, fue la indumentaria: un equipo completo de policía santafesino con camisa y pantalón de fajina, chalecos reflectantes, dos chalecos antibalas, dos handys y juegos de esposas. También, en caso de un cambio de jurisdicción, la banda de D.A.C tenía una chapa de la Policía de Entre Ríos. Había tecnología criminal: se les incautó un inhibidor de señales, usado, por ejemplo, por piratas del asfalto en sus ataques para anular las comunicaciones de celulares de sus víctimas.