Ante la pelea desatada, la decisión de la terna arbitral fue sacar tarjeta roja a seis jugadoras argentinas y dar por suspendido el partido, que luego se dio por ganado a las locales.
Anderson Daronco decidió interrumpir el juego porque desde las tribunas locales bajaba un "time de viado" (equipo de maricones) para el conjunto paulista. Una decisión que podría sentar un precedente.