Lo recibieron como a un héroe. Luis Miguel Pulga Rodríguez volvió a Simoca un día después de ser campeón con Colón y el pueblo lo esperaba para saludarlo.

El capitán y emblema del Sabalero estaba ansioso por rodearse de la gente que más lo quiere. Por eso durante el festejo en pleno campo de juego, cuando le preguntaban si seguiría o no en Colón, el Pulga eludía la respuesta: “Ahora quiero descansar, mañana me voy para Simoca”, avisaba.

Es que Rodríguez estaba sorprendido por lo que pasaba en su localidad: “Me mandó videos mi mujer, no entiendo nada. Simoca parece Santa Fe, está todo el mundo festejando”, contaba a la televisión oficial de la final con Racing.

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Así fue. Se levantó el sábado a la mañana y emprendió los 764 kilómetros que lo separan de su pueblo, en la provincia de Tucumán.

Allí lo esperaba una caravana. Cientos de motos fueron tocando bocina y acompañando la camioneta que lo llevó a dar una vuelta por Simoca.

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Y el de la gente no fue el único reconocimiento. Le dieron placas y le regalaron una camiseta igual a la primera que usó, la del club de su pueblo, que él se puso. En la foto también aparecen sus hijos, pero ellos visten la casaca suplente de Colón.

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