Un fuerte accidente dejó un saldo trágico en la noche del lunes en Santa Fe, en pleno corazón del barrio María Selva. Un hombre, que manejaba un Toyota Etios, embistió a un Chevrolet Corsa donde iba un menor, en el asiento trasero que murió a causa del accidente.

Sucedió a las 20:30, una hora donde había muchos vecinos en la calle que oficiaron de testigos. “ “Hace 14 años que trabajo en el club y vengo pidiendo semáforos y lomos de burro debido a la velocidad que traen los vehículos”, dijo Fabián, empleado de Unión y Progreso. Y agregó: “Muchas veces no pueden parar. Acá hay cientos de chicos que vienen al club y juegan en la puerta. Siempre estamos al borde de la tragedia”. 

El nene viajaba en el auto con su papá y su mamá cuando fueron chocado a toda velocidad: “el ruido fue como una explosión. No podíamos entender lo que estaba ocurriendo. Llegamos y vimos los autos destrozados y en nene en la parte trasera”, continuó su relato Fabián por la radio LT10.

Pero la sorpresa más grande llegaría luego. Ya que, según palabras del testigo, el conductor “bajó sacado” y “quería pelear con todos los que estaban en el lugar”, mientras pedía que lo dejen ir a su casa.

“En ese momento entre los que estábamos acá nos dividimos el trabajo. Algunos atendíamos a las personas que estaban adentro del auto mientras que otros trataban de agarrar al conductor del Toyota Etios. Se escapaba. No lo podían parar. Antes de llegar a Aristóbulo del Valle, logran pararlo nuevamente, pero también logra evadirse y se mete dentro de un negocio que es de su familia”, completó Fabién.

Fuera de sí, el conductor no se quedó a asistir a las víctimas ni a prestar ningún tipo de colaboración luego del accidente. Se fue caminando a su casa, como si nada hubiera pasado.