El fallo obliga a los Testigos de Jehová a entregar sus propiedades a la Federación Rusa. Los voceros del grupo religioso negaron todas las acusaciones en su contra mientras que sus abogados informaron que agotarán todas las opciones legales apelando el fallo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Sin embargo, Rusia no es el único país que ha prohibido a los Testigos de Jehová. Se une a una lista de países entre los que se destaca Singapur, donde históricamente el grupo religioso ha tenido grandes problemas para profesar sus creencias y ha sido duramente perseguido.

En el caso ruso, hay quienes aseguran que la decisión contra los Testigos de Jehová forma parte de una creciente campaña de las autoridades del gobierno para disminuir el poder de los grupos religiosos que compiten con la Iglesia ortodoxa, que es la principal iglesia en el país con la que se identifica alrededor del 75% de la población.

El mismo presidente ruso, Vladimir Putin, ha sido duramente cuestionado por la comunidad internacional ya que predica abiertamente contra el matrimonio y las adopciones de personas del mismo sexo y en diversas ocasiones ha considerado que la iglesia ortodoxa rusa es el “socio natural del Estado”.

La sentencia supone que a partir de ahora los Testigos de Jehová podrán ser perseguidos legalmente en el caso de insistir en sus actividades. Según datos del grupo religioso, para abril de este año existían 458 Testigos de Jehová presos en cinco países, en todos los casos condenados tanto por practicar las normas de la organización como por objeción de conciencia.

En Rusia, son 175.000 fieles los que tiene participan activamente dentro del grupo religioso, quienes a partir de ahora tendrán que estar atentos a las actividades vinculadas con sus creencias que realizan en público para evitar ser perseguidos por la justicia.