Una joven holandesa de 17 años murió tras solicitar que se le aplicara la eutanasia. Antes de morir Noa Pothoven calificó su vida como un “sufrimiento inaguantable”. Había sido violada por su primo en tres ocasiones distintas, lo que le ocasionó un trastorno de estrés postraumático, depresión y anorexia.

Holanda fue el primer país europeo que legalizó la eutanasia. Se considera legal la intervención directa y eficaz del médico para causar la muerte de un paciente que sufre una enfermedad irreversible o que se encuentra en fase terminal y con padecimiento insoportable.
La adolescente, que falleció el domingo en The Hague, una clínica en la que estaba internada desde diciembre en la ciudad de Arnhem, escribió una autobiografía llamada “Ganar o aprender” en la que cuenta su lucha contra las enfermedades mentales. El objetivo del libro, aseguró, era que ayudara a jóvenes vulnerables que luchan por la vida.
Un día antes de su fallecimiento, Noa hizo pública su decisión en las redes sociales. “Estuve deliberando por un tiempo si debería o no compartir esto, pero decidí hacerlo de todos modos. Tal vez esto sea una sorpresa para algunos, dado mis publicaciones sobre hospitalización, pero mi plan no es impulsivo. Tras años de luchar y pelear, estoy agotada. He dejado de comer y beber por un tiempo y, después de muchas discusiones y evaluaciones, decidí dejarme ir porque mi sufrimiento es insoportable”, escribió.


















