
Se trata de un padre y su hijo que estaban acusados de liderar una banda que vendía droga en barrios del noroeste de la ciudad. Habían armado toda una estructura, para distribuir incluso fuera de la provincia.
En cuanto al estilo de vida de esta familia, tenían cinco vehículos (dos de ellos, camionetas de alta gama), un club hípico que hacía eventos de turf ilegales y otros inmuebles. Todo ello fue decomisado, como lo permite la Ley de Drogas.



















