
El debut de Matías Nam en la reserva de la Liga Santafesina con la roja y blanca no pasó desapercibida: es que es la primera vez en la historia del club que un coreano se pone esa casaca para debutar oficialmente.
Sin embargo, en el Tate hay una serie de antecedentes de jugadores de distintas nacionalidades que han defendido los colores en el 15 de abril. En un fútbol más acostumbrado a exportar que a importar recursos, que un coreano, un ghanés y un alemán hayan vestido los colores de Unión, es un dato trascendental.

En 1997, un enganche ghanés que había sido campeón del mundo con el Sub 17 de su país, llegó a Santa Fe. Nii Odartey Lamptey llegaba lleno de pergaminos: había sido elegido en esa Copa como el mejor jugador, por encima de otros como Juan Sebastián Verón y Alessandro Del Piero. Tenía también una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y fue finalista del Mundial sub 20 de 1993. Suficientes condecoraciones para reemplazar a Darío Cabrol.

Antes de jugar en el Tate, según repasa la página En Una Baldosa, ya había jugado en el Anderlecht de Bélgica, PSV Eindhoven de Holanda, Aston Villa, Coventry City de Inglaterra y Venezia de Italia.
En Unión no tuvo el éxito que esperaba: sólo estuvo en 6 partidos hasta que una tragedia familiar lo alejó de la pelota. Su tercer hijo, Diego, murió de una extraña enfermedad y Lamptey decidió enterrarlo en su país, pero a la dirigencia no le gustó demasiado la idea. Fue el fin de sus día en Santa Fe. Y el amor con el ghanés quedó trunco.
No era la primera historia diferente con un extranjero que había tenido Unión: en la década del 40, un marinero alemán sobreviviente del acorazado nazi Graf Spee jugó con la roja y blanca.

Heinrich Theelen es el único germano en haber vestido una casaca argentina en la órbita de la AFA. “El 29 de marzo de 1940 llegaron a la Estación de Trenes de Santa Fe 200 alemanes”, contó Nicolás Lovaisa, el periodista que encontró y publicó la historia: el alemán bajó del tren y se fue a probar al Tate. “El 31 de marzo, Theelen (quien desde su arribo a Santa Fe pasó a llamarse Enrique luego de que se castellanizara su nombre) debutó ni más ni menos que en un amistoso ante River”, completa.

“El nos decía que tenía muchos problemas para comunicarse con sus compañeros en la cancha, para hacerse entender”, decía un compañero del Graf Spee que también había llegado a Santa Fe. Theelen tuvo un hijo que todavía vive en la ciudad. Probó un tiempo más con el fútbol y luego desistió: fue chapista, vivió en diferentes lugares de Argentina y murió en Colonia, Alemania, en 1973.























