
El árbitro es la autoridad dentro de la cancha, es la parte imparcial, la justicia, el orden. Y en esta ocasión también fue el milagro. Yael Falcón Pérez se convirtió en un personaje del ascenso que poco olvidaran, por lo menos los que estuvieron presentes en aquel cruce entre San Miguel y Defensores Unidos de Zárate por el Reducido de la Primera C.
Isaías Olariega, defensor de San Miguel, tuvo el infortunio de chocar la cabeza con un rival y llevarse la peor parte. El futbolista cayó en el área y comenzó a convulsionar. Al notar esto, Yael no perdió tiempo y comenzó a reanimar al jugador junto con Leonardo Solorzano, kinesiólogo del club. Resultó que el árbitro fue guardavidas por 7 años en las payas de San Bernardo y supo cómo actuar de inmediato para salvarle la vida al jugador.
“Cuando uno está boca arriba, la mayor causa de muerte es por la lengua que impide que la persona pueda respirar. Lo que uno hace es ponerlo en una posición de seguridad, lateral, para que la lengua se corra y le permita respirar”, explicó en esa ocasión Yael Falcón Pérez.
A Olariaga lo llevaron al hospital para que se siga recuperando y finalizado el encuentro el árbitro fue a verlo y a acompañar a la familia del futbolista.























