El partido de Colón frente a Lanús tuvo muchas emociones de entrada. A los 17, tras un lindo pase de Chancalay, Bernardi se metió en el área, enganchó y un defensor del Granate lo bajó.

El árbitro Herrera no lo dejó pasar: pitó y señaló el punto del penal.

Allí fue Alan Ruíz: caminando hasta el balón y cuando el arquero Andrada hizo un pasito hacia la derecha, definió al otro palo. Un penal pateado con mucha clase y el primer gol del enganche desde que volvió al sabanero. Andrade quedó parado, como desorientado con el movimiento de Ruíz.

Pero no fue la única emoción de esos minutos: a los 19, tras un pelotazo, Correa la pudo aguantar y lo esperó a Alan Ruíz. Cuando el enganche estaba por definir lo agarraron del hombro y lo tumbaron. Herrera decidió cobrar el segundo penal.

Esta vez, Ruíz se lo dejó a Correa, que le había pedido el primero. Pero el disparo del delantero y goleador sabalero fue frenado por el arquero Andrada y el palo. La pelota caminó toda la línea y se fue al córner por el otro lado.

Fueron unos minutos de mucha intensidad: Colón tuvo dos inmejorables situaciones de marcar, aunque sólo aprovechó una.