Colón parece un equipo apático, absolutamente débil en los metros defensivos donde cada vez que lo atacan le convierten goles insólitos y de manera muy fácil. Ningún rival es superior al equipo santafesino, y parece que todos terminan festejando. Con referentes que no transmiten confianza ni seguridad, el equipo se sigue hundiendo en el fondo de la tabla en una categoría que no es para nada dispar desde lo futbolístico.

Lamentablemente para el hincha, en la fría noche de ayer no hubo excepción. Chicago con muy poco complicó a un equipo que pareció pesarle el encuentro en todo momento y que dejó la sensación de que si se jugaban 45 minutos más tampoco iba a convertir. Con un Marcos Díaz en constante duda y sin respuesta, un Ortíz que sigue sin saber como detener embestidas de rivales, un Bernardi absolutamente desaparecido del juego ofensivo del equipo, convirtieron a Nicolás Talpone en portador de una cinta de capitán ante apellidos redundantes en el equipo, situación que desenmascara una vez más la actualidad del equipo.

Pero claro está que el problema no es solo táctico ni de los jugadores. El gran problema sin duda que arranca desde Santa Fe. Un presidente que en la previa dijo que no sabía que Thaller no estaba convocado, que días atrás manifestó que tampoco tenía conocimiento que Garrido finalizaba su contrato en Julio. Es un presidente que decidió dejarle las llaves del club a Iván Moreno y Fabianessi, un rosarino con pasado en Colón que vino e hizo lo que quiso como quiso y cuando quiso y nunca se le puso un freno ni se lo miró con sospechas. 

Lo que al hincha de Colón le duele es que le dieron vía libre para poder manejar a gusto y piachere la institución. Dirigentes vacacionaban en pleno mercado de pases mientras el único que iba al predio era “el Torero”.

Entre todas las acciones, sin contar la voluminosa oficina que montó en el predio 4 de Junio, trajo consigo a dos “amigos”: Germán Rivarola y Rafael Maceratessi. Ambos sin identificación con la institución. El “pirulo” abandonó el barco a tan solo 3 semanas de asumir, por lo que es el menos responsable. Por su parte, el ex Racing, sigue estando a cargo del área deportiva en el club, siendo su tarea absolutamente desconocida por quienes habitan el predio. Por lo que se pudo averiguar está encargado del trato con el plantel superior, pero claro está, no parece ser suficiente.

¿En que habrá pensado Godano y compañía cuando decidieron darle tal responsabilidad en momentos críticos de la institución? Esa respuesta solamente pocos la deben conocer. Lo cierto es que desde hace muchísimo tiempo que no se vienen haciendo las cosas bien en el sabalero y el único que lo paga es el hincha genuino que mes a mes paga su cuota social y se preocupa verdaderamente por la actualidad deportiva del equipo, el que dicho sea de paso, es absolutamente mala.