
“No estuvimos ni cerca de detener a nadie”, dijo el jefe de Gendarmería de Esquel Juan Escole. A un mes de la desaparición de Santiago Maldonado, el principal sospechoso del suceso rompió el silencio sobre lo que sucedió el primero de agosto, cuando esa fuerza desalojó un predio tomado por mapuches donde, supuestamente, estaba Santiago Maldonado.
“El 1 de agosto no detuvimos a nadie, no matamos a nadie, no estuvimos ni cerca de detener a alguien. Duermo tranquilo, actuamos correctamente”, le aseguró al diario Clarín Escola. Fue el hombre que lideró al grupo de 31 hombres que actuaron en la represión de ese día.
Según su versión, él y un equipo de diez gendarmes de Esquel, a los que conocía, y 21 de El Bolsón, de los cuales no sabía sus nombres, entraron a Cushamen.
“No íbamos armados con armas 9 milímetros, ningún arma de guerra fue usada”, agregó. Además, indicó que los mapuches corrieron hacia el río: “Nunca estuvimos a menos de 40 metros. Nuestros equipos eran muy pesados y ellos iban muy rápido”. Agregó que la imagen de tres gendarmes atrapando a Maldonado es falsa: “No ocurrió, no estaban las condiciones para detener a uno de ellos”, aseveró.
Cuando volvieron, dice Escola, nadie se retrasó: “En el camión teníamos mate, estábamos cansados. Las mujeres, los chicos, todos estábamos cerca. ¿Ocultar a una persona en ese sector? ¿Se imagina lo difícil que es?”, reflexiona.
Tras regresar labraron el acta de su actuación que duró 45 minutos. “En la tranquera pusimos a 4 ó 5 personas, algunas gendarmes mujeres que incluso hablaron con representantes de Derechos Humanos. Nadie nos preguntó por Maldonado y eso que estuvimos ahí 5 horas o más”, indicó. Y agregó: “Eramos gendarmes de Esquel y El Bolsón, algunos sin relación. Si hubiéramos detenido a alguien habríamos levantado el acta. Cualquiera de los transeútes o de los otros gendarmes en la tranquera o de los periodistas o los mismos niños y mujeres en la casilla habrían visto la detención o nos habrían preguntado algo”, explicó.
“Tendríamos que haber confabulado todo con transeúntes, mujeres y chicos mapuches y entre 65 gendarmes, muchos de los que no se conocían entre sí”, se defiendó Escola.
Al otro día, por la televisión, el gendarme dice haberse enterado de la desaparición de Maldonado: “Entonces, después de dormir nueve horas, me enteré de que había un desaparecido y decían que lo habíamos llevado nosotros”.


















