Los días pasan y hasta el optimismo de los más esperanzadores se apaga. Emiliano Sala desapareció hace más de una semana en el Canal de la Mancha cuando viajaba de Francia al Reino Unido en un avión privado y, a pesar de la búsqueda incesante, no ha podido ser encontrado.

Tras la decisión oficial de dejar de buscarlo por la esperanza nula de encontrarlo con vida, la familia del jugador santafesino inició una campaña para juntar fondos y continuó con la investigación. Pero ya dejaron de buscarlo por aire y emprendieron un nuevo panorama: comenzó la búsqueda submarina de la aeronave Piper Malibú.

La familia de Sala, de 28 años, anunció el sábado que lanzaba por su cuenta las operaciones para intentar encontrarlo gracias el dinero obtenido con una colecta de la que participaron varios jugadores: entre los que pusieron dinero y los que prestaron su imagen para que la noticia corriera por el mundo.

Para buscarlo por agua, un buque equipado de sonares y un vehículo submarino teledirigido ya salieron del puerto británico de Southampton. Según explicaron los investigadores, en la zona de la búsqueda el mar tiene una profundidad de unos 65 metros, aunque en algunos puntos alcanza hasta 110 metros.

“La familia está determinada a encontrar las respuesta que no tiene”, insistió Mearns, directivo de la empresa de búsqueda en el mar Bluewater Recoveries. Y completó: ”Las búsquedas submarinas son la siguiente etapa si la búsqueda en superficie no da resultados. No podemos garantizar nada, no podemos garantizar que encontraremos el avión, pero tenemos buenas esperanzas”.