Matías Fritzler es, como referente y capitán de Colón, uno de los principales señalados en la crisis deportiva que atraviesa el club. Por eso fue el único que habló, luego de caer con Huracán por 2 a 0 y sumar la segunda derrota consecutiva en el inicio de la nueva Superliga.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de su participación en el estadio Tomás Ducó fue una seña que hizo sobre el final del partido, cuando la suerte estaba echada para el conjunto de Pablo Lavallén.

El volante central se besó el escudo de Colón e hizo una seña de plata, presumiblemente a la hinchada de Huracán, aunque nadie supo bien si se refería a eso.

Fritzler jugó 40 partidos en Huracán, entre 2016 y 2017. Allí quedó libre antes de arribar a Colón, equipo que estaba dirigido por Eduardo Domínguez, un entrenador que lo conocía. Las cosas no habrían terminado bien entre el volante y el Globo.

Tampoco quedó de la mejor manera con su primer equipo, Lanús, en el que debutó y al que volvió dos veces más, jugando en total 171 partidos con esa camiseta. Es que en 2016, Jorge Almirón le avisó que no lo tendría en cuenta porque quería un “5” de otras características. Todavía le quedaban dos años de contrato, pero prefirió irse a probar suerte a otro club. Se despidió de su gente por Instargam: “Quieren que me vaya, me obligan a irme. Lo futbolístico es secundario en esta situación, ¿será la razón por la que me voy? No crean todo, sean inteligentes”, escribió Fritzler antes de marcharse.

Lo de ayer habría sido un recuerdo por su despedida a los hinchas de Huracán, aunque los Sabaleros que lo vieron entraron en la duda sobre si se dirigía a su actual club en el que las cosas no parecen mejorar.