Una postal atípica: domingo a la mañana, pero el Papa Francisco encerrado en la biblioteca del Vaticano. Un micrófono y una cámara: nada de miles de personas viéndolo de frente.

Es que el peligro al contagio del coronavirus hizo que tomaran algunas determinaciones en el Vaticano: una de ellas fue encerrar al Sumo Pontífice para evitar el contagio.

Fue un cambio inédito. La misa de este domingo 8 de marzo sufrió un cambio radical. El papa Francisco no estuvo presente en su ventana para el Angelus en la plaza de San Pedro. El ritual religioso se transmitió en directo por video.

En la semana que pasó, el Papa Francisco se sometió a un test de Covid-19; ya que había presentado síntomas gripales. Pero el resultado dio negativo.

El último domingo, había sorprendido a los feligreses al toser varias veces durante su discurso. En ese momento se informó que presentaba un resfriado, y que suspendía un retiro que tenía planificado, debido a sus problemas de salud. Por eso, extremaron las medidas para este día. Es que Italia es uno de los países de Europa con mayor incidencia del coronavirus.