Tras el empate frente a Estudiantes, el entrenador sabalero estuvo algunos minutos en el vestuario local. Luego, salió a saludar a su esposa, Brenda Bianchi, y a sus dos hijos e inmediatamente la familia Domínguez se retiró por el Gimnasio Roque Otrino.

¿Eduardo no vas a hablar?, preguntó un periodista y el “Barba” siguió mirando para adelante a paso ligero y desentendido de su contexto. Con su cara de pocos amigos, el D.T. expresaba bronca al irse del estadio Brigadier López.

Previamente, en el ingreso a la sala de conferencia, Brenda estaba ocupada con Nina, la hija menor, quien tenía pegado un chicle en el pelo. Su madre consultó si alguien tenía una tijera para buscar una rápida solución a la situación y atento a que la nena lloraba por lo que le había pasado.

En ese momento sonó el celular de la hija del Virrey, la llamada duró un segundo y Brenda automáticamente dijo: “Vamos para abajo”. Aparentemente, el llamado fue de su marido para anunciarle que no iba a atender a la prensa en conferencia.

Fue el indicio que tuvo NexoDiario para ir confirmando lo que después fue noticia. El alejamiento de Eduardo Domínguez como técnico sabalero.

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